martes, 6 de diciembre de 2011

Perdida en el olvido

Pequeños escalofríos recorren mi piel,
vuelvo a retroceder,
a rebuscar en el ayer,
no sé querer…mas que a un sólo anochecer.
Es tan triste descubrir que es cierto,
que no puedo volver a enamorarme de nadie,
te hago daño, y me hago daño a mí.
¿De qué me vale todo esto? Pierdo mi tiempo,
y el tuyo y no debo hacerlo.
¿Qué diablos hago? Quiero volver a ilusionarme,
pero por más que lo intente,
no lo consigo; sigo perdida en el olvido.
Libros, estudios, amigos…No necesito más, que tu dulce amargo abrigo,
pero no tengo frío,
tampoco necesito tener frío.
Todo es relativo, tu recuerdo arde, sigue vivo,
no logro desprenderme de este tiempo,
el tiempo que malgasto perdida en el olvido.
El diminuto vaivén que mis dedos sienten,
al deslizar el boli entre mis manos,
es la única sensación sincera y placentera que siento,
desde que perdí el rumbo y mi destino.
Es suficiente, no me apetece algo más,
aunque lo intente, no es suficiente…
No vale solamente con mi mente,
el corazón sigue inerte,
sin recobrar su vida,
deslizándose en medio de la muerte,
vuelve,
mi amarga suerte.
PD: Sigo esperando algo inexistente.

No desesperes y no pierdas la esperanza en el amor. Ya llegará tu momento y volverás a enamorarte. Quizá no debieras luchar contra lo que sientes sino dejar que se extinga poco a poco. No pienses en ello ni en si es inútil o no; deja, simplemente, que muera y no sigas dándole vueltas.
El amor hace daño si no es recibido pero, nunca, nunca, se malgasta.

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